Matcha latte en casa: la receta perfecta paso a paso
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El matcha latte es, sin duda, la preparación de matcha más popular fuera de Japón. Cremoso, reconfortante y con ese color verde que entra por los ojos antes de llegar a la boca. Pero prepararlo bien en casa tiene sus trucos. Aquí te los contamos todos.
¿Qué necesitas?
- 1-2 g de matcha en polvo (1 chashaku colmado)
- 50 ml de agua caliente a 70-80 °C
- 150 ml de bebida vegetal (avena, soja o almendra funcionan genial)
- Un chasen o batidor de varilla
- Un chawan o taza amplia
- Opcionalmente: espumador de leche
Receta paso a paso
- Tamiza el matcha directamente en el chawan para evitar grumos.
- Añade el agua caliente (no hirviendo, máx. 80 °C) sobre el matcha tamizado.
- Bate en zigzag con el chasen hasta obtener una pasta homogénea y espumosa. Este paso es clave: no hagas círculos.
- Calienta la bebida vegetal a unos 60-65 °C y espúmala si tienes espumador.
- Vierte la leche sobre el matcha batido con cuidado. Si tienes pulso, puedes hacer latte art.
- Disfrútalo inmediatamente.
Versión fría: Iced Matcha Latte
Para la versión fría, el proceso es el mismo hasta el paso 3. Después llena un vaso de hielo, añade la bebida vegetal fría y vierte el matcha por encima. El contraste de colores es espectacular.
¿Qué bebida vegetal va mejor?
La leche de avena es la más popular por su sabor neutro y su textura cremosa que complementa perfectamente el matcha. La leche de soja aporta más proteína. La leche de almendra da un toque ligeramente dulce. Evita la leche de arroz para lattes calientes, ya que es demasiado líquida.
¿Se puede añadir azúcar?
Puedes añadir una cucharadita de sirope de agave o miel si lo prefieres más dulce, aunque te animamos a probarlo primero sin endulzar: el umami del matcha tiene su propia dulzura natural que sorprende.
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