Cómo añadir matcha latte a la carta de tu cafetería (y qué margen deja)
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El matcha latte ha dejado de ser una curiosidad para convertirse en una de las bebidas que más crece en las cartas de cafeterías de especialidad. Si tienes un negocio de hostelería y te planteas incorporarlo, esta guía te explica lo que de verdad importa: cuánto cuesta por taza, qué margen deja y qué necesitas para empezar a servirlo con calidad.
Por qué el matcha latte interesa a tu cafetería
Más allá de la tendencia, el matcha latte resuelve tres problemas de negocio a la vez:
- Atrae a un público que el café no capta: personas sensibles a la cafeína, clientela joven, perfil wellness y quienes buscan alternativas sin café.
- Tiene un ticket medio más alto que un café solo o un cortado, con un coste de materia prima muy contenido.
- Es enormemente fotografiable: su color verde vibrante genera contenido espontáneo en redes que atrae clientes nuevos sin coste publicitario.
Cuánto cuesta un matcha latte por taza
Un matcha latte se prepara con entre 1,5 y 2 g de matcha por consumición. Con un formato profesional, el coste de la materia prima de matcha por taza es de apenas unos céntimos, al que se suma la leche (vegetal o de vaca) y, en su caso, el endulzante.
Comparado con el precio de venta habitual de un matcha latte en carta, el margen bruto es muy competitivo y, en la mayoría de los casos, superior al de un café con leche. La clave está en dos factores: comprar el matcha en el formato adecuado y no desperdiciar producto por una preparación incorrecta.
Ceremonial o culinario: cuál usar en tu cafetería
Para servicio profesional conviene entender la diferencia:
- Matcha ceremonial: sabor más suave y umami, color más brillante. Ideal si quieres ofrecer un matcha latte premium o servir matcha solo a clientela exigente.
- Matcha culinario o para latte: pensado para mezclarse con leche y otros ingredientes. Aguanta mejor el sabor cuando compite con leche vegetal, y su coste por taza es más ajustado, lo que protege tu margen.
Muchas cafeterías trabajan con un matcha de perfil intermedio, suave pero con cuerpo, que funciona igual de bien en un latte caliente que en una versión helada.
Qué necesitas para empezar a servirlo
- Un matcha de calidad y frescura constante: el color y el sabor dependen de que el producto llegue recién molido y bien conservado.
- Un método de preparación ágil: batidor eléctrico o chasen, agua a la temperatura correcta (70-80 °C, nunca hirviendo) y una rutina que tu equipo pueda replicar en segundos en hora punta.
- Formación básica del personal: dosis, temperatura, técnica de batido y presentación. Es la diferencia entre un matcha latte memorable y uno con grumos y sabor amargo.
- Un proveedor fiable: que garantice suministro continuo, entrega rápida y documentación (ficha técnica y certificados) para cumplir con la normativa alimentaria.
El error que arruina el margen
El fallo más común en hostelería no es comprar un matcha caro: es desperdiciar producto por mala conservación o preparación. Un matcha mal almacenado pierde color y sabor en semanas, obliga a tirar producto y genera bebidas inconsistentes que el cliente no repite. Conservarlo en recipiente hermético, al abrigo de luz y calor, y formar al equipo protege tanto la calidad como la rentabilidad.
¿Listo para incorporar el matcha a tu carta?
En Bambú Latte trabajamos con matcha japonés de primera cosecha y acompañamos a cafeterías, restaurantes y espacios de bienestar que quieren incorporar el matcha a su oferta con garantías de calidad, frescura y suministro. Si quieres estudiar condiciones para tu negocio, escríbenos a través de nuestra página para profesionales y te preparamos una propuesta a medida.